La enfermedad del pie diabético es una de las complicaciones más graves de la diabetes mellitus. Es una fuente de gran sufrimiento y costos económicos para el paciente y también impone una carga considerable a la familia del paciente, a los profesionales, a los centros de salud y a la sociedad en general[1]
En Latinoamérica es motivo de ingreso en el 3,7 % de los casos y en el 20 % de los internados con diabetes mellitus. Las úlceras del pie diabético son una causa importante de morbilidad y representan al menos dos tercios de todas las amputaciones no traumáticas realizadas en los Estados Unidos[2] Por tal motivo, en el siguiente articulo te indicamos cuales son los cuidados que debes de tener con tus pies si eres un paciente con diabetes.
¿Qué es la diabetes?
La diabetes es una de las enfermedades de mayor presencia a nivel mundial, este padecimiento crónico es causado por la insuficiencia del páncreas en sintetizar la cantidad de insulina (hormona) necesaria para el cuerpo, es decir, la elabora de una calidad inferior o no es capaz de usarla con eficacia.
La insulina tiene como principal función el mantenimiento de los valores adecuados de glucosa en sangre. Permite que la glucosa sea absorbida al interior de las células, en donde se transforma en energía indispensable para el funcionamiento del cuerpo. Además, ayuda a que las células almacenen la glucosa hasta que su utilización sea necesaria
La diabetes tiene 2 tipos, en la diabetes tipo 1, su cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, su cuerpo no produce insulina ni la usa de manera adecuada. Sin suficiente insulina, la glucosa no puede entrar a sus células tan rápido como de costumbre. La glucosa se acumula en la sangre y provoca niveles altos de azúcar en sangre.
¿Qué es el pie diabético?
El pie diabético es una de las complicaciones que puede tener un paciente que padece de diabetes; por lo general suele aparecer a los pacientes mayores de 40 años. Se define por la presencia de infección, ulceración (lesiones o heridas abierta en la piel) o destrucción de tejidos profundos del pie, motivado por la presencia de neuropatía periférica (daño en los nervios periféricos) y/o enfermedad arterial periférica.
Las neuropatías, sueles provocar entumecimiento, hormigueo, dolor o pérdida de sensibilidad en los pies, esto como consecuencia a la presencia de azúcar en sangre en cantidades nocivas para la salud producida por la diabetes. Como resultado de esto, si tiene un corte, una ampolla o una úlcera (llaga abierta) en el pie. Esta herida puede infectarse. Es posible que la infección no se cure bien porque los vasos sanguíneos dañados pueden causar un deficiente flujo sanguíneo en los pies.
El mal cuidado o descuido de la salud de los pies en un paciente con diabetes puede marcar la diferencia entre una curación probable o una amputación de uno de los dedos del pie o el pie en su totalidad, llegando a escalar hasta la pierna, por lo que es de suma importancia aprender a realizar los cuidados respectivos.
¿Cuáles son los cuidados que debo tener con mis pies si tengo diabetes?
Si su diagnóstico de diabetes ha sido confirmado, además está superando los 40 años, se recomienda tomar en cuenta las siguientes recomendaciones acerca del cuidado del pie diabético:
¿Qué pasa si ya tengo heridas y soy diabético? ¿Qué debo hacer?
Lo primero que deberá hacer es realizar la limpieza de la herida con abundante agua y jabón en los alrededores, luego contactarse con su proveedor de salud, para que este examine la profundidad de la herida e indicarle el tratamiento que debe seguir.
Una adecuada limpieza y medicación para la heridas poco profundas o menos comprometidas deben de ser suficientes para que la herida pueda cicatrizar, por el contrario, si son heridas más complejas el doctor le brindará el tratamiento más adecuado, el cual se le recomienda seguir al pie de la letra.
[1] Monteiro M, Boyko E, Jeffcoate W, et al. Diabetic foot ulcer classifications: A critical review. Diabetes Metab Res Rev 2020;36(Suppl.1):e3272. DOI: 10.1002/dmrr.3272
[2] Bandyk D. The diabetic foot: Pathophysiology, evaluation, and treatment. Semin Vasc Surg 2018;31(2-4):43-8. DOI: 10.1053/j.semvascsurg.2019.02.001