Si tienes pesadez después de comer o sientes fatiga, cansancio además sufres de sobrepeso es probable que puedas estar padeciendo de hígado graso no alcohólico.

En las últimas décadas se ha evidenciado un creciente aumento en la prevalencia de enfermedades metabólicas[1] enfermedades como la obesidad, la diabetes y la enfermedad de hígado graso no alcohólico son un actual problema de salud pública a nivel mundial[2] por lo que en el siguiente articulo de brindaremos más información al respecto de este padecimiento.

¿Qué es el Hígado Graso?

El hígado se encarga de ayudar a procesar alimentos, almacenar energía y eliminar sustancias nocivas para el cuerpo, es uno de los órganos más grande dentro del cuerpo. No obstante, cuando se enferma puede causar grandes estragos en la salud.

Uno de los principales padecimientos del hígado es la enfermedad de hígado graso. Podemos contemplar dos tipos principales:

  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico
  • Enfermedad del hígado graso por alcohol, también llamada esteatosis hepática alcohólica

¿Qué es la enfermedad del hígado graso no alcohólico?

En este tipo de enfermedad, el consumo de alcohol no se encuentra relacionado al hígado graso. Se puede distinguir dos tipos:

  • Hígado graso simple: El hígado tiene grasa en su interior, pero poca o ninguna inflamación, no existe modificación celular. Este padecimiento no suele ser demasiado serio como para causar daño o complicaciones al hígado, no obstante, se recomienda llevar una dieta balanceada.
  • Esteatosis hepática no alcohólica: En esta enfermedad el hígado, se ha inflamado y posee daño celular, debido a la cantidad de grasa acumulada. La inflamación y el daño de las células del hígado pueden causar fibrosis o cicatrización del hígado. La esteatosis puede causar cirrosis o cáncer de hígado

¿Cuáles son los síntomas del hígado graso no alcohólico?

La enfermedad del hígado graso no suele presentar sintomatología en todos los pacientes, sin embargo, en algunos casos se han podido detectar los siguientes síntomas:

  • Fatiga o cansancio
  • Decaimiento y malestar general
  • Molestia o dolor en la parte superior derecha del abdomen (donde se sitúa el hígado).

O otros síntomas que se pueden presentar sobretodo en la esteatohepatitis no alcohólica y la cirrosis, o la formación de mucho tejido cicatricial, son:

  •  Comezón o Picazón en la piel.
  • Ictericia (coloración amarillenta en la piel y ojos).
  • Hinchazón abdominal (ascitis), y de piernas.
  • Falta de aire.
  • Vasos sanguíneos agrandados justo debajo de la superficie de la piel.
  • Dilatación del bazo.
  • Palmas rojas.

¿Qué causa el hígado graso no alcohólico?

Aunque su causa exacta aun esta en investigación, algunos expertos señalan que la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la esteohepatitis no alcohólica están relacionadas con:

  • Mal alimentación.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Genética.
  • Resistencia a la insulina.
  • Diabetes tipo 2.
  • Niveles altos de grasas, particularmente triglicéridos, en la sangre.

Esta combinación de problemas de salud puede contribuir a desarrollar un hígado graso. A pesar de esto, algunas personas pueden desarrollar esta enfermedad del hígado graso no alcohólico sin tener ninguno de estos factores de riesgo.

¿Cuáles son los tratamientos para el hígado graso no alcohólico?

Entre los principales tratamientos para el hígado graso no alcohólico, esta la modificación de hábitos y estilo de vida, así también se tiene que contemplar el uso de medicamentos, si el proveedor de salud lo cree conveniente y necesario. A continuación, se detallan algunas opciones importantes de tratamiento:

Cambios en el estilo de vida

  • Pérdida de peso: Adelgazar es fundamental para tratar el hígado graso no alcohólico. Se recomienda perder entre el 3% y el 10% del peso corporal para reducir la grasa, inflamación y fibrosis en el hígado.
  • Dieta saludable: Se aconseja seguir una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y cereales integrales, limitando alimentos como pan blanco, carnes rojas y procesadas, y bebidas azucaradas.
  • actividad física regular: El ejercicio, incluso sin pérdida de peso, es beneficioso para mejorar la condición del hígado.

Tratamiento farmacológico

Aunque no existen medicamentos específicamente aprobados para el hígado graso no alcohólico, se están estudiando algunas opciones:

  • Resmetirom (Rezdiffra) : Recientemente aprobado por la FDA, este fármaco ha demostrado ser eficaz para revertir o frenar la fibrosis hepática en pacientes con esteatohepatitis no alcohólica.
  • Metformina, pioglitazona y silimarina : Estos medicamentos han mostrado efectos positivos en el tratamiento del hígado graso no alcohólico, mejorando diversos parámetros metabólicos y hepáticos.
 

[1] Saklayen MG. The global epidemic of the metabolic syndrome. Curr Hypertens Rep. 2018; 20: 12

[2] Costello KR, Schones DE. Chromatin modifications in metabolic disease: Potential mediators of long-term disease risk. Wiley Interdiscip Rev Syst Biol Med. 2018; 10: e1416.

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